¿Por qué las mujeres padecen más celulitis que los hombres?

…. porque las mujeres poseen menor cantidad de células musculares que los hombres y poseen además, reservas especiales de grasa como fuente adicional para el embarazo y el período de lactancia. También hay que tener en cuenta que como la mujer tiene menor masa muscular que el hombre, necesita mucho más ejercicio para quemar la misma cantidad de calorías, quedando éstas depositadas en forma de grasa en el organismo.

A continuación te detallamos los tipos de celulitis que existen:

Celulitis Generalizada

Aparece en mujeres con sobrepeso importante y malos hábitos alimenticios.

Celulitis Localizada

Se localiza en las piernas, el abdomen, parte superior de los brazos y espalda, los glúteos y puede asociarse con dolor.

Celulitis Dura

Se da  frecuentemente en mujeres deportistas que tienen un buen físico y tonicidad muscular. Se la observa generalmente en deportistas o bailarinas con tejidos firmes y bien tonificados.

Celulitis Flácida

Se da en personas que no realizan actividad física o bien que sufrieron importantes oscilaciones de peso. Se observa como consecuencia del sedentarismo o bien en aquellas mujeres que siempre hicieron gimnasia y luego abandonaron la práctica de dicha actividad física.

También se presenta en pacientes sometidas a tratamientos dietéticos con posterior recuperación del exceso de peso.

Celulitis Edematosa

Se da en general en los miembros inferiores, ocurre en todas las edades. Se la observa en la pubertad y en jóvenes de 16 a 20 años, en casos especiales hasta los 35 años. Cuando aparece en las mujeres adultas, ellas refieren haber tenido piernas con importante adiposidad localizada. Desde los inicios se encuentra el signo de “Piel de Naranja”.

¿Cuál es tu tipo? Sea cuál sea, en CUERPO LIBRE tenemos una solución para tí. No lo pienses más. ¡STOP a la celulitis en CUERPO LIBRE!

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Científicos demuestran que el aceite de oliva retrasa el envejecimiento

Hoy CUERPO LIBRE quiere compartir con vosotros esta noticia y confirmar una vez más que una alimentación saludable no sólo conlleva beneficios internos, sino también externos….

Fuente: EFE.
“Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han demostrado los beneficios del aceite de oliva como terapia contra el envejecimiento en una investigación en la que se ha podido comprobar que ratas alimentadas con este producto viven más que otras con dieta de aceite de girasol.

Los investigadores trabajan para establecer los posibles mecanismos moleculares a través de los cuales el aceite de oliva virgen ejerce sus influencias en los signos propios del envejecimiento que provocan cambian la estructura y las funciones de las células, ha informado hoy Andalucía Innova.

Los expertos han analizado cómo afecta la grasa ingerida a las células para poder atenuar ciertos procesos modificando la dieta. En concreto, los investigadores se centran en cómo altera el aceite de oliva el funcionamiento de las mitocondrias, orgános del interior de la célula que se encargan de producir energía.

“La dieta basada en aceite de oliva hace que durante la vejez se acumulen menos daños” en las mitocondrias, ha asegurado el responsable de la investigación, el profesor de la UGR José Luis Quiles. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista especializada Mechanisms in Ageing and Development.

Los análisis apuntan que si el animal ingiere de forma mayoritaria una grasa durante toda la vida, la composición de las membranas de sus células refleja esa grasa ingerida. Así, el aceite de oliva virgen genera unas condiciones de salud a nivel mitocondrial y de estrés oxidativo que favorecen la aparición más tardía del envejecimiento.”

Cuidado de pieles grasas en Cuerpo Libre

¿ Tienes la piel grasa? Debes saber que la higiene tiene que ser una rutina imprescindible en tu día a día, pero no sólo debes hacer uso de una leche limpiadora y tónico para cuidarla, sino que estos productos han de ser los adecuados a tu problemática.

En CUERPO LIBRE, tanto en el Centro como para casa te recomendamos  un tónico que combina activos antimicrobianos, sustancias queratolíticas y astringentes con excipientes de naturaleza hidratante. Gracias al extracto de manzanilla que también posee, se añaden al tónico propiedades calmantes y descongestivas, con lo que si tienes piel irritada no debes preocuparte.

En cuanto a la leche limpiadora, ésta ha de penetrar profundamente para absorber el polvo y maquillaje acumulado a lo largo del día y la noche, dejando la piel limpia y suave y sin irritaciones como la empleada en los Centros CUERPO LIBRE.

Olvidate de productos agresivos.  Ven a CUERPO LIBRE. Nuestro equipo de profesionales te hará un diagnóstico facial gratuito para determinar tu tipo de piel y patologías que presenta. Tenemos una solución natural y sin contraindicaciones para tu problema  de piel grasa. Verás como tu acné desaparece y como esa piel grasa se matiza y se ve bella y sana.

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Cuidado con el aceite de las patatas de bolsa

“Patatas, sal y grasa vegetal”. Esto es cuanto figura en la etiqueta de muchas de las bolsas de aperitivos que pueblan los supermercados. Tras un primer vistazo, y al constatar la ausencia de conservantes, colorantes y estabilizantes, muchos consumidores apostarían por asegurar que se trata de un producto saludable. Sin embargo, la realidad es que el snack podría albergar grandes cantidades de sustancias perjudiciales para el corazón. “La gente lee grasa vegetal en una etiqueta y se relaja, tiende a asociarla con un perfil saludable, cuando no siempre es así”, alertan los expertos, quienes recuerdan que el aceite de oliva poco tiene que ver con los artificiales ácidos grasos ‘trans’ o los aceites de coco y palma, pese a que todos ellos tienen un origen vegetal.

Mientras el primero protege las arterias por su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, los segundos son grandes aliados del colesterol, fundamentalmente cuando se consumen en exceso. La falta de claridad, que no sólo afecta a los datos que aportan los aperitivos, sino también a muchos otros productos de bollería industrial, precocinados y alimentos de comida rápida, exige un cambio en la legislación sobre la información nutricional que le llega al consumidor, tal como están reclamando estos días diferentes especialistas de todos los ámbitos.

“Al leer una etiqueta en la que sólo se dice grasa vegetal, sin más detalles, siempre hay que sospechar”, alerta Pedro Mata, director de la Unidad de Lípidos de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, quien subraya que “el que usa aceites saludables siempre lo destaca” como un activo importante de su producto.

“Tendemos a pensar que un paquete de patatas es menos perjudicial que un bollo y que pueden consumirse muy a menudo, pero si pudiéramos comprobar el tipo de aceite en el que están fritas es posible que, en muchos casos, cambiáramos de opinión”, añade.

“Al leer una etiqueta en la que sólo se dice grasa vegetal, sin más detalles, siempre hay que sospechar”


La legislación actual no exige que cada fabricante especifique el origen de la grasa que utiliza, lo que, según este especialista, da pie a que los aceites menos saludables se camuflen bajo el genérico vegetal. “Por ejemplo, los aceites de coco y de palma son muy comunes en la cocina industrial, pero pocas veces aparecen detallados en la etiqueta”, explica el especialista del centro madrileño. ¿La causa? Su alto contenido en ácidos grasos saturados –los que normalmente contienen las grasas animales, como la mantequilla–, cuyo consumo excesivo se ha asociado en repetidas ocasiones con un mayor riesgo cardiovascular debido, principalmente, a que contribuyen a aumentar los niveles de colesterol en sangre. Su abuso también se ha relacionado en la literatura científica con un mayor riesgo de obesidad, problemas metabólicos y otros trastornos, como el cáncer.

Pese a este perfil tan poco saludable, estos aceites ocultos en las listas de ingredientes no son, sin embargo, los que más preocupan a los especialistas. El verdadero caballo de batalla para nutricionistas y cardiólogos son las grasas ‘trans’.

Estos lípidos están presentes de forma natural –y en pequeñas cantidades– en la carne de los rumiantes y en los productos lácteos, pero, la mayor parte de los que consumimos tienen un origen artificial. Gracias a un proceso denominado hidrogenación y a partir de aceites vegetales, es posible obtener estas grasas, que resultan muy baratas y de fácil manejo para la industria.

Mejoran la apariencia de los alimentos, garantizan su sabor e incluso hacen que perduren más. Sin embargo, estudios científicos han concluido que ingerir cinco gramos diarios de estos lípidos aumenta hasta un 25% el riesgo de infarto. Las trans son especialmente dañinas para el corazón porque, al contrario que las saturadas, no sólo elevan los niveles de LDL –también conocido como ‘colesterol malo’–, sino que también provocan un descenso en el HDL o ‘colesterol bueno’, generando todo un cóctel perjudicial para el organismo.

Muchas de las galletas, aperitivos, bollería industrial, productos precocinados o de comida rápida que existen en el mercado se elaboran a partir de ácidos grasos trans, por lo que, para el consumidor medio, no es difícil ingerir una dosis considerable a la semana.

“El verdadero problema es que la gente no es consciente de la cantidad de este tipo de grasas que consume”


“El verdadero problema es que la gente no es consciente de la cantidad de este tipo de grasas que consume”, apunta Jordi Salas, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, quien asegura que “las estimaciones muestran que, en Occidente, entre el 4% y el 9% de las grasas que la gente toma se consumen en forma de ‘trans’” mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar el 1%.

Guerra a las ‘trans’

Según los especialistas, el total de grasa en la alimentación debe ser inferior al 30% de las calorías consumidas y, de ellas, la mayor parte debe ingerirse en forma de ácidos grasos insaturados, precisamente los que le han otorgado el calificativo de saludable al aceite vegetal. Estas grasas pueden dividirse en dos tipos: poliinsaturadas y monoinsaturadas. Ni las primeras –contenidas abundantemente en el aceite de girasol– ni las últimas –el mejor ejemplo es el aceite de oliva– elevan significativamente los niveles de colesterol en sangre, por lo que se consideran beneficiosas para el organismo. Sin embargo, muchos expertos coinciden en señalar a una de ellas como especialmente saludable.

“Cada día está más claro que el consumo de grasas monoinsaturadas tiene cierto efecto cardioprotector“, apuntan José Serrano, del Centro Nutren de la Universidad de Lleida e Ignacio Sánchez, miembro de la Asociación Española de Licenciados y Doctores en Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ALCYTA).

Estas diferencias tan significativas en el perfil saludable de las diferentes grasas han llevado a distintos organismos a reclamar en numerosas ocasiones una regulación específica.

Los últimos en hacerlo han sido un nutrido grupo de médicos británicos, quienes han solicitado a las autoridades del país “una prohibición total” de las grasas trans, lo que, según sus palabras, “ayudaría a salvar muchas vidas”. La Sociedad Española de Cardiología ya hizo pública la misma reivindicación hace un par de años. “Y todavía seguimos luchando”, afirma Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón.

A través de la red European Heart Network –un organismo que engloba a varias sociedades que promueven la salud cardiovascular– esta Fundación ha elevado al Parlamento Europeo una petición para que se regule la presencia de estos lípidos en los alimentos. “El objetivo es que sea de obligado cumplimiento referir en el etiquetado si el producto contiene ácidos grasos trans y en qué cantidad”, comenta Plaza. Sin embargo, hasta el momento, las negociaciones no han dado ningún fruto. “Es un tema sujeto a enormes medidas de presión”, lamenta este especialista, quien enseguida remarca que no es el momento de tirar la toalla.

“La industria tendrá que buscar ahora otras alternativas más saludables para el consumidor”


“Las trans aparecieron hace décadas para intentar mejorar el perfil de las grasas de origen animal, pero al final resultaron ser peores que esas grasas saturadas. La industria tendrá, por tanto, que buscar ahora otra alternativa más saludable para el consumidor y cambiar su forma de fabricación”, sostiene contundente.

Cambio urgente

La reivindicación de Plaza no tiene por qué ser una expectativa para el futuro. Según los expertos, hace tiempo que es posible conseguir grasas similares a las trans en cuanto a estabilidad y rentabilidad, pero eliminando su carácter perjudicial. “La transesterificación permite lograr lo mismo que la hidrogenación, pero sin que se formen isómeros trans”, explica Emilio Martínez-Victoria, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada.

Este especialista ha constatado en su día a día el hecho de que cada vez son más las empresas interesadas en reformular sus productos para ofrecer mejores perfiles de grasa. “La presión del mundo científico sobre la relación entre grasa y salud y las campañas institucionales han hecho que se produzca un cambio”, comenta este especialista.

Coincide con su punto de vista Pedro Mata, para quien “las cosas ya van cambiando”. Según sus palabras, hace unos años, la fuente principal de grasas trans provenía de grasas untables como las margarinas, mientras que “hoy, las marcas serias han cambiado la formulación para que no contengan este tipo de lípidos”.

No es el único caso. Varias cadenas de comida rápida, antes señaladas por su importante contribución al consumo de grasas trans, también han cambiado su política para, si no eliminar por completo estos ácidos grasos de sus cocinas, sí limitar su presencia en el producto final. Así, según han explicado a SALUD fuentes de la compañía McDonald’s España, la cadena “tiene desde 2007 un compromiso de utilizar un máximo del 2% de ácidos grasos trans y un 12% de grasa saturada en sus aceites de fritura”.

Pero, pese a la buena voluntad de ciertas compañías – la industria alimentaria y las empresas de restauración se comprometieron a disminuir de forma progresiva los niveles de ácidos grasos trans–, la realidad es que sigue sin haber una normativa que obligue a todas las empresas a especificar los ingredientes de sus productos; una iniciativa que coinciden en reivindicar todos los especialistas consultados.

“La única manera de acabar con esta confusión tan grande para el consumidor es detallar de forma clara el contenido en cada etiqueta”, comenta Salas, que combina la docencia con su labor como investigador en el Centro de Investigación en Red–Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). Apoya sus palabras Leandro Plaza, quien subraya que “el cliente informado es el que de verdad puede elegir”, por lo que reclama etiquetados detallados, claros, legibles y en los que la información figure en una parte destacada del producto.

Las autoridades sanitarias admiten la necesidad de mejorar la información disponible para el consumidor. Sin embargo, hay trabas que parecen difíciles de salvar. “La elaboración de un nuevo reglamento de información nutricional para el consumidor es un asunto que ahora mismo se está discutiendo a nivel de la Unión Europea y el tema del origen de las grasas es uno de los más controvertidos”, explica Ana Troncoso, directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), quien reconoce que “cada vez hay más demanda por parte del ciudadano para conocer el contenido de los productos”.

Según aclara, cualquier normativa futura dependerá “de lo que se decida en Europa”, pero, aunque, de momento, “no se ha llegado a ningún consenso” la especialista se muestra optimista ante una pronta solución. “La industria ha realizado considerables esfuerzos en los últimos años y las empresas serias no tendrían por qué tener problemas para adaptarse. Se pueden conseguir grasas con propiedades plásticas y de estabilidad que no sean perjudiciales”, apunta. “Ambas cosas son compatibles. Conseguirlo es precisamente el reto para el futuro de la industria y las autoridades sanitarias”, remarca.

Pedro Mata va más allá. Para él, la clave está en la formación y la información. “La regulación no tiene por qué suponer ni el fin ni la demonización de ningún alimento”, subraya. “Si en una etiqueta ves que lleva trans, no tienes por qué desterrarlo, simplemente debes saber que lo peligroso es consumirlo en exceso”, comenta. Y lo mismo, aclara, es aplicable a las grasas saturadas. “No son malas per se. Es más, el organismo también necesita tomar este tipo de grasas. El problema, como siempre, está en el abuso“, explica este especialista que, como Salas, coincide en recordar que “no hay alimentos malos”, sino dietas poco equilibradas.

Fuente información: Diario “El Mundo”.

Combatir la Celulitis en CUERPO LIBRE

Hoy en CUERPO LIBRE queremos hablaros de la importancia que tiene la realización de un tratamiento anticelulítico eficaz  realizado por profesionales, asi como su mantenimiento en el tiempo.

Es un error querer combatir la celulitis cuando llega el periodo estival usando una crema o producto milagroso. En CUERPO LIBRE somos conscientes de que la celulitis requiere un tratamiento que destruya las grasas almacenadas, regule los adipocitos, drene los tejidos, reactive la circulación y por supuesto, que reafirme las fibras. Para ello, en CUERPO LIBRE tenemos tratamientos personalizados con los que lograr eliminar esa antiestética piel de naranja en profundidad sin pastillas ni inyecciones.

En CUERPO LIBRE cuentas además, con el asesoramiento de nuestro Gabinete médico para reeducar tu alimentación y  evitar  la reaparición de la celulitis, asi como los consejos de nuestros especialistas en cuanto al mantenimiento en casa y en el Centro.

No caigas en el error de esperar al verano. Un tratamiento anticelulítico eficaz no puedes basarlo exclusivamente en la aplicación de una crema durante un mes. Requiere constancia , un sencillo mantenimiento a lo largo del año y por supuesto, de un tratamiento como los de CUERPO LIBRE.

Verás tu piel lisa, firme, ¡y sin celulitis!

Ven a CUERPO LIBRE. Tenemos un tratamiento para tí.

cuerpolibre@cuerpolibre.com

Calcula tu indice Cintura/Cadera (ICC)

En CUERPO LIBRE queremos concienciar a toda la población de los serios problemas de salud que conlleva una excesiva acumulación de grasa en el organismo. Por ello, hoy en nuestro consejo del día, te proponemos una sencilla prueba que puedes hacer tú y tu familia en casa.

Aunque el IMC (Indice de Masa Corporal) es una buena referencia para conocer el grado de sobrepeso, (relación peso-estatura) existe otra medida muy efectiva de comprobar  la distribución de la grasa corporal : El Indice Cintura/ Cadera (ICC)
Para calcular este índice, coge una cinta métrica, paralela al suelo, y mide el perímetro de la cintura a nivel de la última costilla flotante, y el perímetro máximo de la cadera a nivel de los glúteos.

Por ejemplo, un hombre que  tiene 115 centímetros de cintura y 98 centímetros de cadera tendría un ICC= 115cm / 98cm = 1.17cm

Una vez lo hayas calculado, debes saber que una relación entre cintura y cadera superior a 1.0 en varones y a 0.8 en mujeres es indicativo de un elevado riesgo de desarrollar enfermedades coronarias.

Por tanto si has superado esta cifra, debes tener muy presente la necesidad de adelgazar para eliminar esa grasa tan dañina de tu cuerpo.

Ven a CUERPO LIBRE. Todo el Equipo de Especialistas que integramos nuestros Centros , te estamos esperando para estudiar tu caso y ayudarte a adelgazar de una manera natural, sin pastillas ni inyecciones y manteniendo los resultados en el tiempo.

Visita nuestra web para concertar una cita o bien llámanos al 902101131. ¡No esperes más, éste es tu momento!

cuerpolibre@cuerpolibre.com

¿Qué tipo de grasas debo consumir?

 Grasas buenas, Grasas malas…¿Qué tipo puedes ingerir? ¿Tienes dudas? La Organización Mundial de la Salud ofrece unas recomendaciones claras sobre la grasa que debemos consumir y desde CUERPO LIBRE te las queremos hacer llegar:

Las grasas deben aportar el 30-35 por ciento de la energía diaria
Las grasas saturadas (presentes en alimentos como la mantequilla, los embutidos, la bollería industrial o los fritos) deben aportar como máximo el 10 por ciento
Los ácidos grasos poliinsaturados (aceites vegetales, de semillas y derivados como la margarina) deben constituir el 6-10 por ciento
Los ácidos grasos trans (presente en algunas galletas, golosinas, barras de cereales, baños de repostería y bollería) no deben superar el uno por ciento
El resto debe completarse con grasas monoinsaturadas (aceite de oliva).

El Libro Blanco de las Grasas en la Alimentación Funcional, elaborado por el Grupo de Investigación en Bioquímica, Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología (Nutrigenómica) de la Universitat de les Illes Balears, indica que los datos de consumo de grasas en España son:

Ácidos grasos saturados: se estima en un 13 por ciento del total de la ingesta calórica en hombres y un 12 por ciento en mujeres.
Ácidos grasos monoinsaturados: alrededor del 16-18 por ciento aunque se han descrito valores más altos tanto en adultos como en niños (19-29 por ciento).
Ácidos grasos poliinsaturados: alrededor del 6 por ciento de las calorías tanto en hombres como en mujeres.
Omega 3: se estima en 2,5 y 1,7 g/día en hombres y  mujeres, lo que supone un 0,8% en hombres y un 0,7 por ciento en mujeres.
Omega 6: se estima en unos 17,6 en hombres y 14 g/día en mujeres.
Ácidos grasos trans: los últimos estudios muestran que en España el consumo de grasas trans representa un 0,5 por ciento de las calorías ingeridas por hombres y un 0,8 por ciento por mujeres, aunque algunos estudios muestran valores superiores (1 por ciento de las calorías).

Así, el estudio muestra que los españoles desconocen la importancia de consumir grasas saludables y únicamente  consideran ingredientes básicos para un desayuno cardiosaludable la fruta en piezas o en zumo (78 por ciento),  la leche (70 por ciento) y  el pan y/o tostadas (64 por ciento).

Por otro lado, los alimentos peor considerados son, por lo general, los que contienen grasas saturadas como la bollería (3 por ciento) o el bacon y las salchichas (5 por ciento), seguidos por los huevos (7 por ciento).

Si comparamos por sexos, los resultados del estudio revelan que las mujeres incorporan en un desayuno cardiosaludable más fruta que los hombres (un 81 frente a un 74 por ciento), leche (un 74 frente a un 65,5 por ciento) y pan y tostadas (un 70,5 frente a sólo un 58 por ciento).

Desde CUERPO LIBRE te recomendamos una alimentación sana y equilibrada. De hecho, todos los tratamientos de adelgazamiento y pérdida de volumen que realizamos en CUERPO LIBRE, son complementados con una reeducación de los hábitos alimenticios, con lo que ganarás en salud y en bienestar.

En CUERPO LIBRE junto a tu tratamiento de pérdida de peso, celulitis o pérdida de volumen aprendes a comer de una manera saludable, sin dietas ni restricciones. Te sentirás bien por dentro, y nosotros, con la ayuda de nuestros  tratamientos,  hacemos que te sientas también bien por fuera.

Llama a CUERPO LIBRE. ¡Te estamos esperando! 902101131

Fuente:  Estudio del Desayuno Flora, realizado por Quota Research.