26 de julio, 2010
El presidente del Grupo de Estudio del Melanoma Español subrayó recientemente la importancia de evitar especialmente que los niños se expongan al sol sin protección, ya que “la asociación de exposición episódica y exagerada guarda más relación con cáncer cuando es en la infancia que en la vida adulta”. Es decir, es más probable tener un cáncer de piel cuando se es adulto si de niño se ha estado expuesto al sol de esta manera. “Que nuestros hijos se quemen, nos tiene que doler”, afirmó el médico.
Además, el experto aconsejó “incluir el chequeo dermatológico dentro de la rutina higiénica”, para controlar la evolución de los lunares, sobre todo en el caso de personas que tienen muchos lunares o con antecedentes familiares, ya que estas personas tienen “más probabilidad” de desarrollar melanoma.
La única forma de detectar un melanoma es mediante una biopsia, extirpando el lunar sospechoso o parte del mismo. Sin embargo, los primeros signos del melanoma pueden observarse a simple vista y consisten en lunares asimétricos, borde irregular, con color variable, con diámetro de más de seis milímetros y con una evolución de la forma, el borde, el color o el tamaño.
Cada año se diagnostican en Europa 62.000 casos de melanoma avanzando, o lo que es lo mismo con metástasis en otras partes del cuerpo. Es el octavo tipo de cáncer más diagnosticado en mujeres y el decimoséptimo más común en hombres en el continente. Además, la incidencia de este tipo de enfermedad es la que más crece en hombre y la segunda que más está aumentando en mujeres.